Renunciar a algo requiere de firmeza y soportar el dolor de hacerlo. Siempre convencidos de que es por algo mejor y de que eso puede tardar en llegar.
Su amigo se abrió paso entre la muchedumbre de la gran avenida y se acercó, lo miró a los ojos y se apresuró para saludarlo con una enorme sonrisa. Él también se alegró de verle e inmediatamente le contó que harto estaba de su trabajo y que no había podido renunciar aunque lo intentó.
Tomaron un buen arábigo y su amigo le dijo: -Mira, renunciar a las cosas, a las personas, al trabajo y a cualquier cosa nos da un miedo enorme, eso es normal, no tienes de qué preocuparte o avergonzarte. Lo realmente importante es lo que haces para debilitar o acabar con ese miedo, es en eso en lo que debes concentrarte. Si estás determinado a hacer algo, como renunciar para luego emprender, eso puede darse a tu ritmo y consideraciones particulares, por ejemplo:
· No renuncies de golpe. En tanto afinas tu idea de negocio, puedes seguir ganando dinero con tu empleo. Recuerda que lo necesitarás para invertir en el nuevo negocio.
· Haz un calendario y fíjate la fecha en que renunciarás, ponte ese límite y mientras tanto deja de angustiarte. Prepara tu salida.
· Disfruta, en lo que puedas, de tu puesto actual. Vete despidiendo de tus contactos poco a poco, pero no dejes de tomar sus datos, ellos pueden ser tus clientes en el futuro negocio.
· Puedes empezar dedicándole una hora del día a tu nueva actividad, y luego irla ampliando hasta que te absorba por completo y no sentirás la transición.
· Sé honesto contigo mismo y lucha por tus sueños. Sólo tienes esta vida y no puedes estarla desperdiciando con tus angustias, miedos y frustraciones diarias. No dejes de repetirte esto todo el tiempo.
Escuchó atento y gustoso a su amigo, le estaba dando las respuestas que tanto había buscado y que por su propia angustia no se había podido dar.
El poder de emprender estaba despertando. Ya no sólo era la necesidad de renunciar, sino de renunciar para obtener, hacer, lograr, alcanzar algo aun más grande. Le brillaron los ojos y de repente el miedo desapareció. A lo lejos observó… seguimos en una semana…
En tanto, te deseo un extraordinario martes. Nos vemos dentro de una semana primero DIOS, y por favor, no dejes de tomar acciones que te hagan trascender!!!






