Para cuando se publique este artículo estaré de visita en Monterrey, extrañando mi querida Ciudad de México, pero así es esto de la vida profesional y empresarial.
Ahora quiero hablarles sobre algunos elementos que detienen nuestro crecimiento y sobre cómo eliminarlos. A estos les llamo los cuatro jinetes del apocalipsis organizacional. Tal como el evangelista Juan, llamado el Teólogo, lo describe en el Nuevo Testamento cuando siete ángeles destruyen casi todo sobre la tierra debido a su propia corrupción (castigo merecido), los profesionales que nos dedicamos a hacer funcionar las organizaciones y a lograr los objetivos trascendentes de una empresa, también tenemos perversos jinetes que nos impiden avanzar, y que tristemente generamos o fomentamos nosotros mismos.
Estos cuatro jinetes que nos sujetan y tienden a paralizarnos los he determinado como:
Miedo, Pena, Flojera e Indiferencia.
Así es, estos cuatro elementos son tan perversos que tienen el poder de frenar toda línea de vida individual, con sus devastadoras consecuencias organizacionales y profesionales.
Primer jinete, el Miedo.
El Miedo paraliza y hace que generemos escenarios donde todo nos asusta. Nos sentimos incapaces de afrontar retos y vencer dificultades. Tal como le tememos a la oscuridad, a la maldad o a la crueldad, el miedo al fracaso y a no lograr lo que nos hemos propuesto destruye la confianza en nosotros mismos, diluye la fe y amenaza nuestro amor propio, dejándonos a la intemperie de una tormenta que tarde o temprano acabará con nuestra voluntad. Temblamos de todo.
Ese miedo llena la mente de reservas, de cuestionamientos sin sentido, de locuras que hacen surgir comentarios del tipo ‘no lo hice porque no puedo’, ‘no me atrevería’, ‘para qué, otros lo hacen mejor que yo’, ‘me asusta, es muy difícil’. Pobre de ti si esto sientes.
Pero nadie nos dijo que el miedo es una reacción natural del ser humano que sirve para ponernos alerta ante situaciones de peligro, donde la vida misma va en juego, y que avisados de tal peligro, podemos tomar medidas que nos ayuden a superar el gran reto que tenemos enfrente.
El miedo, visto así, sirve para avanzar y no limita un ápice nuestro desempeño y voluntad, al contrario, fortalece el espíritu y nos hace considerar las mejores opciones para ir adelante. El peligro y la incertidumbre son reales, existen, no podemos desaparecerlos, sin embargo sí podemos anticiparlos para sortearlos y/o evadirlos, o hacer que jueguen a nuestro favor.
En una semana te diré más acerca del miedo y tocaré lo relativo a otros jinetes del apocalipsis organizacional. Por el momento anota en una hoja tus 5 mayores miedos… te dire qué hacer con ellos ¡Hasta pronto, y sin miedo, te invito a seguir trascendiendo!






