Esta es ya la quinta entrega de mí artículo sobre los Cuatro jinetes del apocalipsis organizacional, y como lo anticipé en la entrega anterior, he aquí algunos tips para combatir a la terrible flojera:
Elabora una lista con tus pasiones. Así es, en una hoja en blanco ve enlistando, una a una, cada cosa que te gusta en la vida y que sabes hacer bien. Enfócate en las de corte profesional y que te recompensarán con satisfacción, bienestar, éxito y dinero. Te comparto unas ideas: diseñar, planificar, dirigir, imaginar, visualizar, revisar reportes, hacer informes, usar hojas de cálculo, redactar, enseñar a otros, impartir clases, hacer presentaciones, organizar eventos, dibujar y pintar, gestionar trámites, ayudar a la gente, traducir idiomas. Hay infinidad de actividades que seguro despiertan tu pasión y las haces bien, allí está tu camino y generalmente esas cosas NO dan flojera.
Aprovecha el tiempo. No importa mucho si te levantas temprano, de hecho el tipo de flojera que nos afecta no es la causada por falta de sueño, sino por la falta de ganas. Trabaja en la noche, en la madrugada, en el día o en la tarde, cuando tu quieras y te sientas cómodo… ¡pero trabaja y logra!
Acción y resolución. La flojera se vence con ejecución, haciendo las cosas, emprendiendo el camino con resolución y acometiendo los hechos. Haz lo que tenías pensado hacer.
Visualiza el escenario destruído. Date cuenta, antes de que ocurra, como tu flojera puede destruir lo bueno que has pensado para ti. ¿Quieres una vida sin logros donde sólo estés reaccionando y sobreviviendo, o una dónde tus triunfos marquen tu destino? Si deseas lo segundo, vencerás a la flojera.
La flojera es terrible. De hecho este jinete, dentro de la tradición católica, está considerado como uno de los siete pecados capitales (los que no tienen perdón y llevan al hombre a la oscuridad) y se le denomina pereza.
Cuando sientas que las ganas, entusiasmo y resolución se te van, que el desánimo se apodera de ti y que empiezas a decir ‘me dio flojera’, ‘qué hueva’, ‘la neta que pin… sueño me causa eso’, tienes que hacer lo siguiente:
Cambiar de actividad y dejar de autoengañarte.
Renovar los lazos con tu trabajo.
Redescubrir porqué antes lo hacías sin flojera.
Visualizar nuevos horizontes y hacerlos realidad… ¡ya!.
La flojera mina tus posibilidades de éxito y pierdes el tiempo de manera absurda. En efecto, tener, sentir, proyectar, vivir con flojera es perder nuestro más preciado recurso sin obtener algo a cambio (al menos algo de provecho).
Te invito a levantarte, a activarte, a lanzarte al mundo de las reflexiones/acciones, a sentir como tus 86 mil millones de neuronas son capaces de crear lo inimaginable y a hacer por ti maravillas. La flojera es una opción, te exhorto a NO tomarla y elimianrla si la tienes. Es tu actitud lo que determinará si la dejas entrar a ti, o la desechas de un plumazo.
En la próxima entrega el último de los cuatro jinetes, la indiferencia. Por hoy, ¡A trascender!






