Las organizaciones requieren producir manuales, guías, procedimientos, perfiles de puesto, estudios de clima organizacional, reportes, informes, organigramas, estructuras orgánicas y deben hacerlo cumpliendo con reglas y normatividad específicas. Y no todas pueden hacerlo.
Hace ya 10 años que practico el sano y relajante trabajo en casa (homeoffice, como le dicen los chavos). En ese entonces era Gerente Operativo del Consejo de Cuenca del Valle de México, Consejero Director del TDE® y socio minoritario de NOI S.A. de C.V.
Cada cierto período, algo o alguien, quizá todos, generamos una crisis.
¿Estás en tu casa lavándote las manos cada 2 horas? ¿Estás viendo las noticias provocando una depresión a tu mente? ¿O estás en tu trabajo, oficina y taller porque no puedes dejar de trabajar (aún con miedo)? ¿O eres de quiénes se fueron a la playa para aprovechar la época? ¿Te tocó cuidar a los hijos de todas las edades porque sus escuelas cerraron?
Nuevo año, nuevas aventuras.
¿Quieres tener un socio(a) para que te ayude con el negocio? ¿Te arrepientes de haber tenido aquél socio(a) que no trabajaba y sólo te quitó el tiempo? ¿Conoces cuáles son las características de un excelente socio(a)? ¿Perdiste un buen amigo(a) o familiar por haber sido tu socio(a)? Veamos y demos respuesta a estas y otras interesantes preguntas.
¿Quieres ser productivo en el arranque de tu negocio? ¿Deseas mantener ese nivel de productividad todo el tiempo? ¿Tienes que salir mucho de viaje? ¿Las ideas te brotan como manantial? ¿Tienes que atender a los clientes desde espacios remotos?
¿Pasa el tiempo y ya ni siquiera te saludan? ¿A ti se te va olvidando la cuenta por cobrar? ¿Necesitas el dinero, pero ya ni te contestan?
¿Te ha pasado que te retrasen un pago 2, 6, 10 o más meses? ¿Te han dicho, luego de 3 meses, le faltó una coma al concepto de la factura y por eso no te pagamos? Veamos un triste, pero real relato.
¿No sabes qué precio asignar a tu producto? ¿Mucho menos a tu servicio? ¿Lo que para unos clientes es barato a otros se les hace caro? ¿Ya no sabes qué hacer? Veamos.
¿Te pasas de amable con tus prospectos? ¿Parece que estás desesperado(a) por vender? ¿Das más beneficios sin que te los pidan? ¿Conoces la diferencia entre vender y suplicar?